Ex Machina: el test de Turing convertido en thriller
Alex Garland debutó como director con una película pequeña sobre una gran pregunta: ¿cómo sabemos si una máquina piensa?
Alex Garland debutó como director con una película pequeña sobre una gran pregunta: ¿cómo sabemos si una máquina piensa?

Ex Machina (2014) es el debut como director de Alex Garland. Caleb (Domhnall Gleeson), un programador, gana una semana en la casa de Nathan (Oscar Isaac), el millonario fundador de su empresa. Allí descubre su encargo: evaluar a Ava (Alicia Vikander), una robot humanoide con inteligencia artificial, para decidir si tiene conciencia.
El test clásico propuesto por Alan Turing en 1950 consiste en no distinguir a una máquina de una persona en una conversación. Garland lo complica: Caleb sabe desde el principio que Ava es una máquina, y aun así debe decidir si piensa y siente. La película juega con quién está evaluando a quién.
Ex Machina también habla de quién controla la tecnología. Nathan trabaja solo, sin supervisión, con datos de millones de usuarios de su buscador. Esa concentración de poder es un debate muy actual cuando unas pocas compañías desarrollan los modelos más avanzados. Lo analizamos en nuestra pieza de opinión sobre la llegada de los agentes de IA.
La película ganó el Oscar a los mejores efectos visuales en 2016 y se ha convertido en una de las obras de referencia sobre IA del siglo XXI.

4 oct 2026 · 1 min de lectura

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